Una política ambiental es un conjunto de principios, objetivos, criterios y orientaciones generales, para la protección del medio ambiente de una sociedad en particular. Teniendo en cuenta esta definición y lo que sucede ambientalmente en nuestra provincia, concluimos que el Estado tucumano no tiene una política ambiental y si la tiene no la conocemos, ni se la aplica. Las pruebas de esto están a la vista de todos, ya que desde hace años tenemos: contaminación del suelo, el aire y el agua debido a la quema de cañaverales, vinaza, cachaza, derrames cloacales, residuos sólidos urbanos, inundaciones, construcciones en piedemonte, desmontes sin control, etc. La Secretaría de Estado de Medio Ambiente (SEMA) depende del Ministerio de la Producción y tiene establecido en el Decreto Acuerdo 60/09 (MDP), cuáles son su misión y sus funciones, pero en las escasas actuaciones e intervenciones que realiza se puede ver la ausencia de los principios preventivos y precautorios imprescindibles para ser eficaces y eficientes en la protección de la salud de las personas, del ambiente y los ecosistemas tucumanos. Los que vivimos en Tucumán, como ciudadanos de una república democrática, tenemos derechos ambientales de carácter constitucional y que deben ser tutelados por quienes hoy administran el Estado en sus versiones provincia, municipio y comuna, y especialmente por la SEMA, que olvidó su razón de ser y que es sostenida por los contribuyentes. En la práctica se comporta como guardia pretoriana del Gobierno y de los intereses económicos de turno. Por otro lado, los políticos que deberían actuar, sentados en sus poltronas, están más preocupados y ocupados en ser reelegidos que en luchar por el medio ambiente. Parece ser que la política actual en estos temas es no tener política, para el beneficio de unos pocos y el perjuicio de muchos. Pobre medio ambiente tucumano, quienes deben protegerte te abandonaron. Qué pena: ¿Dónde iremos a parar, si un día nos llegas a faltar?

Juan Francisco Segura


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